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El cuerpo del jugador acuático y por qué resiste tanto

Resistencia, fuerza de tren superior y una capacidad pulmonar fuera de lo común. Qué exige este deporte al organismo y cómo se prepara.

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El cuerpo del jugador acuático y por qué resiste tanto

El polo acuático combina demandas que rara vez aparecen juntas: la resistencia del fondista, la potencia del velocista y la fuerza de contacto de un deporte de choque. Todo eso, además, dentro del agua, donde cada movimiento encuentra resistencia.

El tren superior trabaja sin descanso para luchar posiciones, sostener al rival y lanzar con potencia. Las piernas, por su parte, casi nunca dejan de batir. Por eso la preparación combina natación de volumen, trabajo de fuerza específico y ejercicios de explosividad.

La capacidad pulmonar también marca diferencias. Saber administrar la respiración entre acción y acción permite mantener la lucidez táctica cuando la fatiga aprieta.

Más allá de los números, hay algo intangible: la costumbre de competir incómodo, mojado, empujado y sin aire. Esa tolerancia al esfuerzo es, quizás, el músculo más entrenado de quien practica este deporte.

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